sábado, 3 de octubre de 2026

Suelta mi mano (Quevedo)

Suelta mi Manso, pastorcillo extraño,
pues otro tienes tú de igual decoro;
vuelve la prenda que en el alma adoro,
perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila y su grosero paño,
no me le engañen tus collares de oro;
toma en albricias este blanco toro,
que a las primeras hierbas hará un año.

Si pides señas, tiene el vellocino
negro encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.

Sin duda que yo soy su dueño indino,
suelta y vérsale que a mi choza viene,
que aun tienen sal las manos de su dueño.

Francisco de Quevedo

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