¿Qué anunciarán los ecos del silencio
cuando las sombras no se ven ni tocan?
Me rosan los oídos donde chocan
con cada pensamiento que sentencio.
Canta de nuevo el grillo, en pleno cencio,
para darme un requiebro en que desbocan
un par de conmociones que me evocan
un par de sinsabores que evidencio.
Con mil ruidos mayores a mi calma
serán capaces de abatirme el alma
sin perdón, sin piedad, sin fin, sin creces…
después de estar con quejas en convivio,
después de oírlas tantas, tantas veces…
Osfelip Bazant
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