Si adonde voy o vaya no te cansas
de en mi alma reposar tus varios ojos,
y encubrirme el camino con rastrojos,
para no ir más allá de tus alianzas…
si tan feliz estás, ¿por qué no danzas?,
si tan tranquilo estás, ¿por qué no avanzas?
—Y te libras de miedos y de enojos…—
Si un anzuelo tan simple, diminuto,
de tus poderes ríe y sobrepasa,
—sin darte cuenta, nada en absoluto…—
¿Qué no te harán neuronas incipientes
de nuevos hombres, o quizá serpientes,
que saben, logran todo lo que pasa?
Osfelip Bazant
Sem comentários:
Enviar um comentário