Porque el rumor de río tras mi boca oprime, con impulso de mis dientes, si grito en mis silencios convincentes: ¡un alborozo el cuerpo me trastoca!
Luego tu aliento con tu voz me toca
en mis sentidos blandos, diligentes;
ni serían las rosas suficientes
frente al rubor que ya a mi piel retoca.
Me pongo serio, con la cara loca.
Te contemplan mis ojos impacientes
luego de haber ardido relucientes.
Cavilo, y de mi mente se disloca
en mi pecho ese tono que me evoca
por ti mis sueños mudos, incipientes...
Osfelip Bazant

Sem comentários:
Enviar um comentário