martes, 23 de junio de 2026

DAFNIS Y CLOE

Estoy enfermo e ignoro la respuesta
del estado en que ahora me consumo,
poco a poco, tan leve como el humo
a su relevo al viento en plena cuesta.

Y no hallo algún discurso —vivo o en siesta—
que bien me exprese lo que solo asumo,
luego siento, padezco, resto y sumo;
y esto me gusta, pero me molesta.

Tan pronto río como lloro, hendido,
y mi cuerpo, en la sombra, encendido,
olvida alimentarse, y su hambre es honda.

¡Oh, Cloe, yo te entiendo! Estoy herido,
en el alma, de una flecha blonda
que extraño mal me trajo y que me ronda.

Osfelip Bazant


poesía grecorromana, Dafnis y Cloe de Logo

2 comentarios:

  1. “Iconoclasta inextinguible”
    ZÈJEL: Al Grande Poeta
    “César Vallejo“Perú.
    {esquema métrico de origen mozárabe}


    Letra peruana sacude
    al que su numen desnude.

    En su cielo literario
    hay espejo iridiscente
    y su reflejo hondamente
    que lo convierte en santuario.

    Letra peruana sacude
    al que su numen desnude.

    Es su lamento poético
    con dolencia, desespero
    y su libre tema fiero
    que muestra su estilo sético

    Letra peruana sacude
    al que su numen desnude.

    Es conjuro singular
    que en su poesía viva
    la eleva por cognitiva
    y a sabios hace dudar.

    Letra peruana sacude
    al que su numen desnude.


    Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
    Guatemala, C.A.


    Iconoclasta: rompe con los dogmas o convenciones establecidas.
    Numen: idea del poder mágico que hay su poesía
    Iridiscente: colorida y “brillante”
    Santuario: personaje importante por su propio género.
    Sético: como lija. Auténtica rebelión contra los que dominan reglas.
    Cognitiva: elevada en conocimiento.

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  2. Poema Homérico.
    MACARIA Y YO.

    AMOR IDÍLICO.

    OH. Bendecidme señor de los amplios montes, pues me siento un rey persa o quizás un dios Espartaco, un Epónimo que recién vuelvo de feroz batalla, y que me esperan, para entregarme de premio, un vellocino de oro, aunque a decir verdad nunca fui a una guerra real, y mucho menos en Cólquida, sino que era solamente mi sueño. Pero me siento muy confundido y hace que mi mente se ponga a vagar por diversas partes de la tierra.
    Allá detrás de las montanas, en donde se divisan altas llanuras he encontrado a la diosa de mis reinados, la que aprisiona mis sentidos y con la que quiero –Señor, si me lo permites— llegar a una feliz vejez.
    Después de encontrarla bañándose desnuda no es posible sacarla de mis pensamientos y confundido como que si fuera la revolución que dirigió Anicetes y que al tiempo provocó desaparecieran las guarniciones romanas. Me disfrazaré de pastor e iré a escudriñar esos lares para declararle lo que siento: así:

    ¡Oh! Mujer hermosa nutricia pura de la tierra verde,
    vestido corto y botas de cazadora,
    más bella que el sol, la luna y la aurora
    hermosa arrebatadoramente, sin enlerde
    de anchos y rosados pechos…
    mi dulce joya, de inocencia están hechos.

    Eres una diosa de las cavernas, las montañas, murallas y mi fortaleza;
    Eres mis flores, plantas, árboles, pájaros y animales;
    Mi norte, mi sur, mi oriente y poniente… mis puntos cardinales;
    Eres mi luz, mi resplandor, mi relámpago y llama, diosa de la naturaleza;
    Origen del cosmos y del linaje de los dioses de la homérica tradición,
    diosa de la Tierra, manifestación espiritual de toda la creación.

    Ella me trastorna con su mirada
    majestuosa y solemne realidad,
    la profecía, augurio y la verdad
    diosa del rebano y la manada;
    Representación de la casa, el patio, la matriz, la cueva.
    arboleda sagrada y longeva.
    .
    Traviesos espíritus de los bosques, mi camino
    tú eres mi manantial curativo
    dulce unión de mi amor cautivo,
    a menudo me hacen experimentar el éxtasis divino.
    Bajo de su grandioso templo yo la vi, ella me vio,
    los dos nos miramos y ¡Cupido cumplió!

    Ya no me siento de confundido pero invoco a Hera para que presida, los correctos preparativos de nuestro planificado matrimonio y sentirme como Heracles en el palacio del rey Tespio, que tuvo muchísimos hijos durante el tiempo que duró la cacería del “león de Citerón” .
    Por la que llenaron de cuidados en su infancia y niñez, y la que yo ubico entre las estrellas, solo puedo decir…
    Yo amó intensamente a mi hermosísima Macaria.-

    Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano

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